“TREVEJO” todo
piedra y belleza, caras marcadas por el pasar de los años, donde para mí que le
conocí hace más de veinte, cambió. Echo de menos aquel mundo rural donde
existían las cabras y las gallinas por las calles, huertos en funcionamiento
dando de comer a toda la familia.
Todo va bien, me
acostumbré a la improvisación porque ya estoy preparada para ello, si
falta algo, en el momento lo encuentro.
Ayer funcionó, era el
día del “Cristo de la Salud” y allí estuve con mis marionetas,
llenando de alegría caras de niños y niñas; madres y padres, abuelos, tíos,
tías….Personas de todas las edades.
Hasta la próxima.
Así me gusta
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